miércoles, 24 de marzo de 2010

Otra vez el paraíso












Queríamos encontrar la manera de llegar a Parque Tayrona, donde dicen que están las mejores playas pero como es un parque cerrado, y hay que pagar entrada, decidimos dejarlo para después y nos fuimos a El Rodadero. Esta a media hora de Taganga. Viajamos en estas busetas que hay acá como transporte público, unas combis bien viejas y destrozadas pero que son baratas y te llevan a todos lados. Como bien nos habían informado, la playa del rodadero es linda pero no es la mejor ni cerquita. Igual la idea no era ir a esa playa sino a una que queda a unos quince minutos en lancha. Acá en el viaje aprendí a regatear, yo la que siempre dijo que no le gustaba hacer eso. La realidad es que acá ponen todo más caro para el turista y no es justo. Querían cruzarnos hasta Playa Blanca (nuestro destino deseado) por 40 mil colombianos -veinte dólares- y se lo saqué por 25 mil ida y vuelta. Lo bueno de andar con el bolsillo justo es que te da la cara para decir que no tenes porque realmente no te alcanza!! El viaje en lancha muy divino, yo lo único que quería era llegar. Esperaba ver arena blanca pero no fue así. Supongo que le dicen Playa Blanca porque sí es verdad que es la arena más clara que vimos hasta ahora. Otra vez el paraíso, nos metimos para probar esa agua tan bonita, y la arena nos tragaba, se ve que era tan gruesa que te hundías. Los pecesitos se veían ahí, nadando con nosotros. Por momentos daba un poco de impresión porque se te acercaban a los pies e increíblemente parecía que se quedaban quietos, nadaban en el mismo lugar, acechando nuestras piernas.

Habíamos arreglado con el señor lanchero que nos pase a buscar a las tres y media, eran las cuatro y no llegaba. Se habían olvidado de nosotros o no le había gustado el precio. Por suerte, y de casualidad, Gonza tenía una foto del señor que nos había traído y se la mostró a las personas que tenían lancha allí en la playa, enseguida nos ubicaron en otra para poder volver. Ahora nos quedaba visitar el último paraíso, Parque Tayrona, pero eso más adelante...


Por fin el paraíso


Y Taganga era lo que buscábamos. Un paraíso, una bahía entre montañas, agua como núnca la había visto. La arena seguía siendo medio rara pero no importaba. Acá el hostel más conocido es La Casa de Felipe, y obviamente estaba lleno. Según Gonza era hermoso, yo me había quedado con las valijas porque no queríamos caminar con ellas. Igual encontramos otro lugar muy lindo también que se llama Bayview, y lo mejor de todo: Tiene pileta!! No hay duda de que lo primero que hicimos fue ir a la playa. Muy bonita pero todavía faltaba ver lo mejor.

Según los Santamarteños, o como se diga, la playa de Taganga, Santa Marta y El Rodadero son feas, las lindas están en los alrededores. Por este motivo días después fuimos caminando hasta Playa Grande, que está al lado de Taganga. Nos habían dicho que había un camino por la montaña. Yo como siempre, cagona, casi no voy porque el camino no era muy prolijo que digamos, había que hacer turismo aventura y para mi hacer equilibrio para subir es bastante dificil por lo torpe que soy. Pero valió la pena! Playa Grande estaba ahí, al otro lado y se veía hermosa. El agua celeste, de esos paisajes de fotografía. Con el calor que teníamos lo primero que hicimos fue meternos en esa agua que era cristalina y fría, un alivio. Después comimos pescado, obviamente. Allí descubrimos por primera vez los patacones. Son plátanos, aplastados y fritos. Les digo que si bien el platano es la banana pero verde no tiene nada que ver el sabor, parece una papa frita. Muy rica. El pescado estaba bien fresco y también venía con un arroz de coco que, a mi que no me gusta el coco en si, me pareció bastante feo pero a Gonza como siempre le gustó.



Camino a Santa Marta


De Medellín partimos a la playa de una buena vez! Cómo ansiabamos conocer una playa paradisíaca. El viaje fue de 12 horas, pero no nos importaba. A quince minutos de llegar nos chocó una camioneta. Nosotros sólo sentimos una frenada, a la camioneta se le aplastó todo el frente, a nosotros no nos pasó nada. El micro era grande y fuerte, je. Llegamos a Santa Marta, era domingo y encima eran las elecciones en Colombia, no había ni un taxi en la calle. Los que pasaban no nos querían llevar, un garrón! Después de media hora de esperar con una temperatura de 40 grados, un calor tan intenso que nunca habíamos sentido, nos paró uno. Fuimos al centro, habíamos reservado en un hostel de por allí. Santa Marta nos pareció bastante feo, pero seguíamos pensando en la playa. Dejamos las cosas en el hostel y lo primero que hicimos fue caminar hacia nuestro lugar tan deseado. Eran ocho cuadras.

Al fin ahí, nos desilucionamos. La arena era oscura y fea, el mar parecía lindo pero cuando nos metimos estaba lleno de basura!! Vasos, papeles, embolturas. Horrible. Justo allí está el puerto, supusimos que era por eso. Volvimos al hostel pensando que nos teníamos que ir de ese lugar. En las tarjetas que teníamos de hospedajes que conseguimos en Medellín descubrimos que muchos hostels quedaban en Taganga, por lo tanto buscamos fotos del lugar, parecía lindo así que no lo dudamos y al día siguiente partimos a Taganga.


Medellín


Llegamos a Medellín después de 18 horas de viaje. El camino fue sinuoso como los de Perú, con un paisaje mucho más lindo. Muchísima selva, casitas pequeñas, humildes. Eran puros verdes, árboles de todos los tonos que existen. Al llegar a la terminal nos acomodamos tranquilos, cambiamos dólares y nos sentamos a comer mientras investigabámos mediante internet y un mapa de la ciudad dónde podíamos quedarnos. La opción fue Palm Tree, un hostel barato cerca del centro. Hasta allí fuimos en taxi.

Medellín también esta en las alturas, en medio de montañas. El paisaje es hermoso, la ciudad es cálida, muy bien organizada. Todo es limpio, y agradable. El primer día descansamos pero el segundo salimos a recorrer la ciudad. Tienen un Metro super moderno y cuidado. No hay escaleras mecánicas (el metro recorre la ciudad por encima de ella, no por debajo, así que hay que subir para tomarlo) y hace mucho calor, así que a los colombianos les gusta cagarse de calor y hacer ejercicio al mismo tiempo, por eso las curvas traseras que tienen, más que en Brasil.

La ciudad esta adornada, hay esculturas, monumentos o estatuas en todos lados, arte de todo tipo. No sabemos si esta tan linda porque ahora juegan unas olimpiadas ahí o si realmente siempre fue así. No importa, nos llevamos una buena impresión. La comida es difícil, todo frito o pollo y papas a la brasa sin sal y un poco insulsas. Les faltan especias o cosas ricas para condimentarlas. Hasta ahora nada supera al Perú en ese aspecto.

Estuvimos pocos días pero descubrimos una ciudad hermosa. Para quien duda de venir a Colombia quiero decirles que, por lo menos en estos lugares, todo es muy seguro, muy bello y la gente te hace sentir como en casa. Hace mucho calor lo único, a prepararse para chivar!!


Quito

















De Trujillo partimos a Tumbes, la frontera con Perú. Allí nos llevó un mototaxi hasta migraciones y nos cruzó a Ecuador, unos 40 minutos de viaje o un poco menos. Muy emocionante, la vibración de la moto y el viento que te vuela los pelos. En el pueblo fronterizo, Huaquillas, había muchas cosas para comprar baratas. Allí pasamos el día y partimos hacía Quito por la noche.
A la mañana otra vez Quito, de nuevo en las alturas y en medio de montañas, es impresionante ver la cantidad de casas que hay repartidas en ese valle. Es muy lindo. Por supuesto que cuando llegamos a la terminal otra vez vinieron todos los taxistas y nos pusieron un chumbo en la cabeza para que nos subamos a sus autos. Nos fuimos con uno y nos llevó hasta un hotel económico, el taxista no entendía la idea de hostel, decía que era como para otro tipo de gente, que ahí compartían camas y uno no tenía su baño privado. Nos reímos un rato del señor, sanamente.
El hospedaje quedaba en la parte más top, en la Plaza Foch, ahí está la noche de Quito. Al pedo porque no salimos ni un día. Lamentable. Visitamos un monumento bastante feo, cuadrado, pero con ese encanto de ser justamente La Mitad del Mundo. Aunque supuestamente no lo es. Los ecuatorianos dicen que los franceses se equivocaron al calcularlo y que en realidad muchísimo tiempo antes los nativos lo calcularon correctamente gracias al conocimiento de la astronomía. No sé, nosotros nos sacamos la foto igual.
A Gonza se le ocurrió hacer la excursión al Templo del Sol y al mirador del volcán Pululahua. Subimos a 4050 metros de altura y como estaba nublado no pudimos ver ningún volcán, ni nada a tres metros de distancia. Muy bueno, estábamos literalmente en las nubes. El templo era una mentira, todo para llevarnos a ver las obras de Cristóbal Ortega que fue el que reconstruyó el templo para sacar algo de plata porque sus obras son una cagada. Parece que es el pintor más rápido del mundo según el libro de los records Guiness, no sé, yo no lo conocía. Capaz estoy exagerando pero es que la excursión no estuvo buena.
Al teleférico (otra atracción turistica de la ciudad), que supuestamente es uno de los más altos del mundo, no subimos porque a mi me agarró un ataque gastrointestinal (sé que no les interesa pero esa es la verdad) y a Gonzalo le vino como trompada porque le da miedo la altura.
Comidas, nada raro. Muy parecido a Perú. Capaz el jugo de sandía fue lo distinto. En resumen una linda ciudad, por ahí con pocas atracciones. Las playas de Ecuador dicen que son muy bonitas, tal vez para la vuelta.

viernes, 12 de marzo de 2010

El Perú


Perú en general es un lindo país. Todo es bastante precario pero tiene ciudades muy bellas. Casas pequeñas de colores, calles de piedra como en Cuzco. Grandes morros con casitas muy pintorescas. Balcones raros. Lo que me sorprendió del país es la sociedad en sí. Me ha pasado de ir a un restaurant, preguntar qué tiene un adereso, por ejemplo, y que la persona que me atiende se ruborice, no sepa cómo hablarme, cómo dirigirse hacia mi o hable bajo, con mucha inseguridad, sin mirarme a los ojos. Es muy pero muy poca la gente que sabe relacionarse sin tanta timidez. Hemos encontrado sólo tres personas que nos dieron charla, que se rieron y que sabían llevar una conversación normalmente. Otra cosa que nos puso muy nerviosos es que no escuchan o no comprenden. Fuimos una vez a comer pollo a un lugar X y le pedimos una AGUA MINERAL SIN GAS y no va que nos trae una Inca Kola, (gaseosa), a ver.. entre agua e inca kola o gaseosa hay una diferencia muy grande. Capaz suena como intolerante pero tienen que estar acá y que les pase eso todos los días, porque no es cosa de una vez. Todos hablamos idiomas distintos.

En conclusión debo decir que, sin haber visto el Machu Picchu, lo más interesante de Perú fue la comida. No es algo raro pero la condimentan de tal manera que queda muy sabrosa. Comen mucho y relativamente sano. De perú nos llevamos el recuerdo de dos personitas muy agradables, Nelly y Sally, parece que la clave esta en buscar personas que tengan nombres con doble L e Y. En fin, sobre Nelly ya les hablé (la dueña del Hostel en Lima) y sobre Sally no. Ella es empleada del Interbank de Trujillo, nos cambió los cheques dos veces y nos habló muy simpático, nos recomendó lugares para visitar. Una persona super agradable y atenta. Aquí les dejo la foto para que la conozcan. Lamentablemente de Nelly no tenemos foto, a la vuelta capaz le sacamos.

Buscando trabajo en Trujillo

Después de recorrer Trujillo nos planteamos, gracias a los numerosos carteles donde pedían empleados, que debíamos aprovechar para buscar trabajo. Había algunas agencias de empleo que mediante un arancel pequeño te buscaban empleo, allí fuimos. A mi me ofrecieron de recepcionista y a Gonza de barman. Por varios puntos demasiados extensos para explicarlos e irrelevantes, al final yo no quedé para recepcionista pero sí me ofrecieron para azafata en un bar. Quiero informarles que azafata en el Perú es una moza pero un poco más atenta, manteniendo el orden, y escuchando las sugerencias de los clientes sin llegar a ser prostituta (ja ja ja). En fin, el trabajo era de siete de la tarde a siete de la noche. Sí, doce horas. Acá en el Perú se acostumbra trabajar entre doce y catorce horas. Hemos hablado con peruanos que nos contaron que tienen conocidos en Argentina trabajando en dos lugares ya que las jornada son cortas, lo que les permite laburar más y ganar más. Para ellos no es molestia, evidentemente, trabajar de lunes a lunes todo el día. 
A mi no me gusta un carajo, pero igual fui a probar cómo era el trabajo. La realidad es que fue una cagada, aunque sencillo: servían sólo cerveza, gaseosa, agua y cigarrillos. O sea, no tenía que tener memoria de moza. El problema es que abría todos los días y yo justo empecé un Lunes, se imaginan que los únicos que estaban eran los borrachos (entre ellos el hijo del dueño) que hacia dos días que estaban tomando. Si, dos días tomando ahí, gente perdida. Cargosos, tiraban la cerveza al piso. Un asco. 
Después de los borrachos, no había más nada para entretenerse por lo que se tornaba eterno. Resumiendo, me fui a las doce y media para mi casa, es decir Hotel. Soy una flojis. Gonza al día siguiente fue a probarse de barman pero ya habían ocupado el puesto y le ofrecieron de seguridad en un boliche. Dijo que no. Estuvimos buscando unos días más pero trabajo para hombres casi no hay, todas mujeres piden. Por este motivo, y otros más, decidimos dejar Perú y partir a Colombia a ver si la gente es más normal y trabaja menos tiempo.

Dato interesante: En Perú la cerveza se toma con dos vasos únicamente. Quiero decir que si son cinco igual se sirve en la mesa uno para tomar la cerveza y el otro para ir tirando la espuma. Todos toman del mismo vaso, como el mate!!!! 

No saben la cantidad de cerveza que desperdician!!